La dignidad de tocar música en la calle (y en el metro)

Hola chic@s

Hace tiempo que no tratamos este tema, hace poco leímos un artículo que se ha hecho muy popular entre los músicos que y viene a decir que mucho Internet, mucho Facebook, mucha autopromoción pero al final no se consigue ver ni un duro con todo esto. La verdad que esta parte del artículo nos pareció bastante discutible porque nosotros conocemos casos en los que si ha servido de bastante, pero claro que tras bastante trabajo y un cierto grado de prueba-error. Aunque no estemos del todo de acuerdo con esa idea que transmite el texto nos quedamos con otra idea que hay en el mismo y es que la música está en la calle, su esencia popular, ver y que te dejen ver. Que al final es lo que sirve, y es lo que da resultados aunque sean modestos.

Ciertamente (ahora hablaré en singular) yo puedo verificar que esto es verdad, desde que me compré hace ya muchos años un djembe en el rastro de Madrid y me fui a vivir a Dublín en Irlanda. Paseando por las calles de esta ciudad un día desemboqué en la comercial calle Grafton Street, es una calle de 300 metros pero que tardé como media hora en atravesar porque no podía dejar de detenerme en la cantidad de músicos que veía. No paraba de ver formarse corros de gente alrededor de estos músicos, como hablaban a la gente, como la gente los aplaudía, como los aceptaban y con sus miradas decían “ahí ahí, bien hecho”. Desde entonces al ver esta interacción tuve claro que aquí había bastante materia. Os pongo de ejemplo de los ya famosetes Rodrigo y Gabriela cuando empezaron en esta calle de la que hablo.

Visto lo anterior agarré mi tambor y me fui a buscar un compañero de aventuras. De esta forma conocí a Elena y otros sin-vergüenzas (porque esto es lo que se necesita, no tener mucha vergüenza) y allí que empezamos a hacer rumbas y organizar batucadas mientras nos ganábamos un buen dinerito. Qué decir tiene que me lo pase en grande, aunque por esta época de mi vida lo hice mas por diversión. Y aunque aprendí la capacidad de tocar en la calle para conectar con la gente y salir del tipo de bares de “trae a tus amigos y te promocionas”, no supe aun sacarle todo el jugo el tema hasta bastante después.

Volví a España y nunca dejé de tocar en la calle y allí donde hubiera gente, me metí a aprender saxofón y clarinete ,seguí mejorando y estudiando, pero siempre sacándolos conmigo a la calle, saliendo de noche… Siempre los llevaba conmigo, me iba a jam sessions, buscaba a gente por Internet para repetir lo que hice en Dublín. No solo para tocar en un local de ensayo y buscar actuaciones de “trae a tus amigos”. Lo hice siempre bajo la premisa de querer tocar para la gente, quiero que me vean… así que me fui sacando la pandilla de amiguetes que han caracterizado mi veintena y treintena. El ácido Lio, un violinista borde que da los mejores consejos y tiene la musicalidad en las venas, el trompetista Yeniel, el guitarrista Niño Miguel, Pedro Chillón de Mundo Chillón, Alba y los trotamúsicos y un muy largo etc. Con todos ellos a la calle, recorriendo las plazas, haciendo bailar a la gente. Ya hasta la gente nos reconocía por Madrid.

 

A pesar de lo contado antes, es desde hace poco que todas las piezas empezaron a conectarse, hace ya tres años, íbamos por la Latina y nos sentamos en una fuente y ahí conocimos al “profesional” de la calle y el metro y de esta forma entramos en ese mundo más en serio. Esta persona es Alejandro Heredia, una persona intensa que se gana la vida tocando en el metro, y que después de terminar cada canción es aplaudido. Las ancianitas de la línea 4 ya le miran hasta con cariño. Un día que me quedé en el paro este buen hombre me invito a ir con él y empezamos a tocar juntos,… menuda sorpresa descubrir que uno puede vivir de tocar en el metro si lo hace bien y con sentimiento. En esto una aclaración, para poder vivir del metro hay que tocar con energía, entrar y saludar, romper el muro. Si te llevas un acordeón y tocas cielito lindo o la cucaracha solo obtendrás el desprecio más absoluto (joder, con lo que fácil que sería elegir un tema de la banda sonora de Amelie u otros muchos…). Ahora que si lo rompes la gente grabará, te subirá a Youtube, te aplaudirán y al pasar cerca de ellos un día te dirán gracias (porque la gente en el metro se repite, es lo que tiene ir todos los días).

Y las piezas se van conectando…

Poco a poco fuimos conectando las piezas, yo aparte de estudiante de música (es lo que me considero), soy programador, así que me dije y si juntamos las tecnologías y el contacto con los ciudadanos a pie de calle (o de vagón), así que nos hicimos una fanpage de Facebook llamada “Flamenco en el vagón” y empezamos a anunciarla en el metro. Esto crea más simpatía y nos está funcionando de verdad, a veces con hasta 20 likes diarios. De forma que la gente se queda vinculada a ti y a los anuncios de los conciertos. aquí podéis ver el facebook de la banda con muchos likes e interacción de los usuarios.

https://www.facebook.com/Flamenco-en-el-vagón-409528255787146

Buscarinstrumentos.com es independientemente de todo esto, pero hoy hemos visto algunos vídeos del metro subidos por otra persona de Alejandro Heredia en el metro y no me he podido resistir a escribir de ello. Hacerme caso gente, tocar en el metro y en la calle tiene mucha mucha dignidad. Son los juglares modernos. Aquí abajo os dejamos un vídeo suyo tomado por una viajera de metro donde se puede percibir un poco de la atmósfera que se crea y recuerden, si les gusta un músico de metro. No duden en escucharle y aplaudirle si les gusta, eso vale más que el dinero y tendrán la seguridad de estar aplaudiendo a alguien que lo merece. No dudéis en compartir este artículo si os ha  gustado y así difundir la dignidad del músico de trinchera.

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